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El hambre nos mata inexorablemente

08.26.05 / None

Xavier Castro END “El hambre en Nicaragua es alarmante”, expresó la representante de Soynica, Luci Morren, al brindar algunos datos del último estudio sobre el nivel de hambre en las zonas secas del país, denominado: “Hambre, Hambre Extrema, Hambruna e Inanición”. El problema del hambre no es que las personas no coman, sino que no ingieran la cantidad de kilocalorías (kcal.) que necesita el cuerpo para desarrollar las diferentes capacidades y actividades. Este estudio fue realizado en 105 comunidades de 6 departamentos. El norte de Nicaragua (Madriz y Nueva Segovia), fue identificado como la zona en donde se ensaña el hambre crónica, sin embargo de la población encuestada el 33.5% padece de hambre crónica, es decir, “no es que un día no tengan qué comer, la gran mayoría de los días del año ellos no tienen lo suficiente para alimentarse, lo que quiere decir que un día pueden comer bien. Y un 13% padece de hambruna e inanición, es decir, pasan en ayunas durante días y la desnutrición es latente”, explicó Morren. No cumpliremos meta mundial La falta de alimentos para cubrir los requerimientos alimenticios de toda la población es un problema generalizado. Aunque la meta mundial para 2015 es reducir en un 50% la población con hambre, Nicaragua tendrá 600 mil habitantes padeciéndola, según este estudio. Casi el 50% de la población rural de nuestro país padece hambre, y lo que se espera es que se tomen acciones concretas para ayudar a la población, como una responsabilidad estatal. La Constitución de Nicaragua, en el artículo 63, establece: “Es derecho de los nicaragüenses estar protegidos contra el hambre. El Estado promoverá programas que aseguren una adecuada disponibilidad de alimentos y una distribución equitativa de los mismos.” Además, la Constitución señala el derecho a una vida digna, y el área rural encuestada carece de una “vida digna”, por así llamarle. ¿Dónde están estos programas de protección al hambre? Con todo, el problema no está visto como una violación a los derechos humanos de las personas. “Aquí ningún organismo de defensa de derechos humanos ha visualizado el problema como una clara violación de derecho humano”, manifestó Morren. ¿Qué es el hambre? Es la carencia de las kilocalorías que necesita el cuerpo. Una persona debe tener una ingesta de 2,200 kcal, no obstante, para el trabajo de campo se necesitan 3 mil kcal. Cuando una persona tiene entre 1,800 a 1,500 sufre hambre moderada, pero cuando la ingesta es de 1,400 significa que las personas sufren de hambre extrema. La situación es tan crítica que en la zona rural las personas muestran ingesta de entre 1,400 y 1,200 kcal, y menores de 1,000 kcal., lo que significa que estas personas no tienen fuerzas ni para caminar, “están en la sobrevivencia, no pueden trabajar”. Sin embargo, las personas minorizan el padecer hambre, “creen que porque hacen un tiempo de comida, no padecen hambre”, indicó Morren. Este estudio fue realizado por “Pan Para el Mundo de Alemania” (PPMA), organismo de cooperación que ha aportado recursos para sectores históricamente marginados de las políticas estatales, tanto en el área rural como urbana. Ha apoyado las acciones ejecutadas por ONG y organismos gremiales nicaragüenses, entre ellas las que impulsan una agricultura sostenible y ayudan a la erradicación de la pobreza en hogares de pequeños agricultores/as de Nicaragua. No obstante, las personas que entran al proyecto de esta organización tienen que cumplir unos requisitos, dentro de los cuales está el trabajar, porque procuran enseñarles el autosostenimiento. Hay buenos programas, pero esta gente no puede participar porque no tiene la fuerza necesaria para lograr cambios. Hambre los excluye de proyectos Este organismo trabaja con sujetos de desarrollo, pero las personas que no poseen una ingesta necesaria para el trabajo, o padecen de hambre en cualquiera de sus niveles, son apenas objetos de desarrollo. “Así, como lo muestran estos indicadores esta población no entraría en el proyecto porque no tiene la fuerza para trabajar. Todo el tiempo, si tú no eres sujeto el desarrollo no es sostenible; el proyecto se retira y todo queda así.”, dijo Morren. Es claro, el hambre les excluye de los programas de beneficencia. Para que ellos puedan entrar en los planes de desarrollo que apoya el PPMA, tendría que cambiar las estrategias. “Lo que se tiene que lograr es que los objetos de desarrollo se conviertan en sujetos, que cuando se retire el proyecto sean capaces de pensar por ellos mismos, con la posibilidad de buscar salida a la problemática”, expresó Morren. Para esto, se tendría que hacer un buen programa para que las personas reciban el alimento necesario a fin de que levanten sus niveles nutricionales, pero no lentamente, sino rápido y en el corto plazo, no en diez años, sino en unos seis u ocho meses. Para que trabajen por sus propios esfuerzos controlados con calidad nutricional. Y según Morren, aparte darle lo que necesitan como zapatos, ropa y machete, también un dinero para cubrir otro gasto. Entonces, fácilmente, en un paso más adelante, ellos pudieran participar en proyectos de desarrollo, es decir: yo pongo de mi parte, la agencia pone de su parte y juntos caminamos hasta que yo ya no necesito de la agencia, eso es desarrollo sostenible; ‘el yo puedo ganar mi vida con calidad, con mis propios esfuerzos’. Venden comida que les donan Muchas de estas personas reciben ayuda alimenticia por trabajo muchas veces, o sin trabajo, pero son paquetes de entre 800 y 1,200 kcal por persona; cuando se calcula el margen de las kcal, ¿quién pone el resto? No es suficiente decir que ellos reciben ayuda alimenticia, hay que calcular cuánto come al otro día todavía. Las personas, muchas veces, venden la comida que les dan, a fin de obtener dinero para otras cosas. Además, también hay que medir cuántas personas son dependientes de la ayuda. Con el estudio también se demostró que donde había más niños, sufrían de más hambre. “Cuando tú das ayuda alimenticia, no tienes la seguridad de si las personas más vulnerables comen de esta ayuda. Y que si la ayuda es suficiente para la familia, porque en el estudio implica que hay más hambre donde hay más hijos (3-8)”, expresó Morren.


Temáticas:
Conservación de los recursos naturales,

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