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2005-05-25: El Imperio del Maíz

05.25.05 / None

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Casi en los días en que se encontraban importantes piezas precolombinas cerca de Tiscapa, que seguramente tienen vínculos con los primeros agricultores de Nicaragua, como afirma el arqueólogo Ramiro García Vásquez, una costarricense recomendaba que para entrar con buen pie al TLC había que desterrar el maíz a cambio de convertir el país en un exportador de ranas. García informó que en las excavaciones que realizó el Departamento de Investigaciones Arqueológicas del Museo Nacional de Nicaragua, durante el Proyecto de Arqueología Metropolitana de Managua, en el sitio denominado “Complejo Tiscapa”, se encontraron restos de cerámica temprana que datan desde 2,000-800 años a.C. Ramiro García Vásquez Especial del Nuevo Diario En Nicaragua, probablemente, la actividad agrícola se inicia hacia los 2,500-3,000 años a.C. con el cultivo de maíz, frijol y algunos tipos de tubérculos, historió García Vásquez. El estudio del actual jefe de Investigaciones Antropológicas del Museo Nacional de Nicaragua nos revela que hay un vínculo entre estos productos y la alfarería, de la cual hoy se precia Nicaragua por contar con formidables piezas precolombinas. Los granos, señala, eran preparados en piedras naturales en forma de metates, las cuales pudieron dar origen a los metates que más tarde tallaron los chorotegas, nicaraos y otros grupos culturales que se emplazaron en estas tierras. La fecha anteriormente señalada coincide con algunos datos que se han obtenido de la prueba de Carbono-14 en restos de maíz en el Istmo de Centro América. Afirmamos con gran seguridad que todos los pueblos de cultura mesoamericana tenían como principal elemento en su dieta diaria a Zea–mays, nombre científico de la planta. “Investigaciones sobre la reconstrucción de los regímenes alimentarios de las poblaciones precolombinas de Managua, utilizando isótopos de huesos, sugieren que el maíz está entre uno de los recursos alimentarios más importantes de la dieta paleoindia en los alrededores de Managua”. García, al referirse a los argumentos de la ciudadana costarricense que manda a criar ranas, eliminando el maíz porque genera pobreza, dijo que la recomendación “es hasta cierto punto ofensiva, pues el maíz para la sociedad de Nicaragua es como uno de los elementos más importantes de nuestra dieta y para todos los pueblos de América”. El investigador proporcionó, además, algunos datos de carácter científico sobre la importancia prehistórica, cultural y antropológica de esta gramínea (el maíz) en los pueblos de América y de mucha importancia para Nicaragua: Hasta ahora, las evidencias arqueológicas dan la impresión de que el maíz (Zea-mays), una de las plantas más ampliamente cultivadas en el siglo XVI, no llegó a ser un producto importante hasta unos 500 a 200 años a.C., sin embargo, nuevas evidencias dentro y fuera de Panamá indican que se debe proceder con cautela al hablar de la cronología de esta planta en el istmo de Centro América. Restos carbonizados de maíz han sido encontrados en cuatro sitios arqueológicos en Panamá: Sitio Pittí, La Pitahaya, Sitio Sierra y Finca Cornejo. En Pittí se recuperaron 64 tusas (olotes). La mayoría procedían de una casa cuya antigüedad ha sido fijada entre los años 200 y 400 d. C. Galinat. W. C. informó que este maíz tiene un promedio de ocho hileras de granos y que era producto intermedio entre las variedades Nal-Tel y Pollo, las cuales evolucionaron de una variedad mucho más antigua, en un lugar todavía desconocido. La muestra tiene dos características que facilitan el secamiento en los ambientes húmedos y frescos, un raquis de diámetro reducido y un alto índice de condensación. Linares O. F. piensa que la aparición del maíz en las montañas del Chiriquí quizá se deba a una inmigración relativamente rápida, desde un área adyacente de región fronteriza entre Panamá y Costa Rica, en el momento en que las características antes señaladas permitieron su adaptación a las zonas altas y húmedas subtropicales (¿Desde el año 1 d.C. a 500 años a. C?). En el Sitio Sierra se recuperaron más de doscientos fragmentos de tusas, granos y tallos. Aún no han sido sometidos a un análisis formal por parte de especialistas en genética de maíz, pero el Dr. Earle Smith, quien revisó la muestra en 1977, considera que es posible que haya tres variedades: dos son parecidas, en términos generales, al grupo Nal-Tel / Chapolote / Pollo, y una se asemeja a los maíces suramericanos harinosos, tales como Cuzco y el Harinoso de ocho. El imperio del maíz En este momento hay pocas evidencias que contradigan la idea de que no fue hasta 500-200 a. C cuando Zea-mays comenzó a dominar los agrosistemas del Pacífico. Sin embargo, existen ciertos problemas nuevos, tanto teóricos como empíricos, que deben mencionarse cuando tomamos en cuenta la antigüedad de este cultivo en Panamá: Si el ancestro del maíz es la hierba silvestre, Teosinte (Zea americana) y no una forma silvestre y extinguida de maíz, ese grano ha debido cultivarse en sus orígenes, dentro de la región donde se encuentra el Teosinte naturalmente, o sea, entre el norte de México y el suroeste de Honduras. También se encontró Teosinte en el norte de Nicaragua. Puesto que el maíz estaba cultivándose en la costa oeste del Ecuador, por lo menos hacia el año 3,500 a.C., y quizás hacia el año 6,000 a.C. ha debido haber pasado por Panamá, en una u otra forma, por lo menos antes del año 4,000 a.C. Si las especies harinosa y dulce estaban cultivándose en el Ecuador en el 2,000 a.C, y son por consiguiente de origen sudamericano, estas variedades han debido pasar de “ vuelta” por Panamá, en dirección opuesta a la primera “migración”. Datos recientemente analizados procedentes del Abrigo de Aguadulce, en Coclé, señalan que fitolitos de maíz se encontraron en depósitos cuya fecha es de unos 1,600 años a.C. junto con la cerámica más antigua de Panamá, la Monagrillo. Aunque Renare y la misma Piperno han interpretado esta evidencia con la debida cautela, es importante señalar que la cerámica Monagrillo tiene una fecha de C-14 de 2,500 a.C. en el sitio del mismo nombre, mientras en el cercano abrigo rocoso, la Cueva de los Ladrones, se ha atribuido una edad de por lo menos 2,800 años a.C. Ya que en el Abrigo de Aguadulce los fitolitos de maíz no están presentes en las capas que no tienen cerámica, sería lógico pensar que el maíz y la cerámica se introdujeron simultáneamente y, por consiguiente, que aquella planta se estaba cultivando en litoral de la Bahía de Parita hace unos 5,000 años (3,000 a.C.). Fecha de la dispersión Aunque esta última fecha (3,000 a. C) no puede atribuirse todavía con objetividad científica al maíz en Panamá, concuerda con las fechas que están otorgando los botánicos y genéticos a la dispersión de Zea-mays a través de Centroamérica. Linares ha sospechado que el maíz es de mayor antigüedad en la Bahía de Parita que lo indicado por la evidencia primaria. No sería extraño que futuras excavaciones le cedan la razón. Las actividades agrícolas se intensificaron hacia el 2,300 a.C. La evidencia primaria no ha demostrado inequívocamente que el maíz estaba empleándose en Panamá para esa fecha; pero el análisis de los fitolitos procedentes de un sitio de la Bahía de Parita, y la evidencia teórica y foránea implican que esta planta importante debió utilizarse en el Istmo mucho antes de los años 500 a.C. Probablemente en las zonas más áridas, y como una más entre una variedad de especies de igual impotencia. En el sitio arqueológico “Joyas de Cerén “, ubicado en el municipio de San Juan de Opico. departamento de La Libertad, a 30 km al noroeste de San Salvador, el doctor Payson D. Sheets, de la Universidad de Colorado USA, encontró mazorcas de maíz petrificado, frijoles, chile y otros restos botánicos en muy buen estado de conservación. Este sitio arqueológico ofrece un registro más detallado de la vida cotidiana de un pueblo mesoamericano de por lo menos 1,400 años a. C Para los incas, el maíz constituía la base fundamental de la alimentación del pueblo, y su cultivo era de suma importancia, a tal extremo que las principales festividades del Imperio estaban supeditadas a los actos de la siembra, cultivo y cosecha de maíz. Su auge actual Su cultivo, en estos últimos tiempos, se ha intensificado y tecnificado, de tal manera que la mazorca y los granos van alcanzando cada vez proporciones mayores. Es un producto de clima templado y hay variedades que pueden desarrollarse muy bien en las alturas (0 hasta los 3,000 mt de altitud). Los investigadores se han dado a la tarea de buscar sus raíces, indagar de dónde procede, quiénes lo domesticaron, y, naturalmente, hay muchos países que se disputan tal privilegio. En la región de Tehuacán se han hallado vestigios que datan desde 7,000 años a.C. (Galinat y McNeish), y los mexicanos creen que el maíz es de origen azteca. Los haitianos aducen que su isla es la cuna, y que de allí fue llevado al continente. Otros científicos trasladan su origen al Oriente, y Vere Gorden Childe, escritor australiano, afirma que es de Norteamérica. Maíz, base de supervivencia Bueno, sin descartar la posibilidad de que pudiera haberse domesticado en dos o más puntos distantes de América, en Perú, ahora podemos afirmar y exhibir argumentos válidos desde el punto de vista científico para demostrar que hace más de 10,000 años el maíz ya crecía en los valle de los Andes centrales del Perú. Los primitivos moradores de estas latitudes sobreviven y dominan las montañas gracias al maíz. Los orígenes y desarrollo de Chavín están signados a base de maíz. Es precisamente esta civilización la que presta más atención a su cultivo en los valles interandinos y en la costa (Rapayán, Kotosh, Ancón, Nepeña). Veamos, pues, algunos de nuestros argumentos. El clima: Perú es un país de clima templado debido a la cordillera andina, lo que favorece el cultivo del maíz. La Toponimia: hay lugares con nombres alusivos al maíz, como la hacienda “Yana-sara” (maíz negro), el caserío conocido como “Garhua-ara (maíz amarillo, dorado), en los Andes centrales “Pancal” (de panca, la caña y hojas de maíz). Variedades de maíz: en el Perú todavía se cultivan muchos tipo de maíz como: Okghe (plomizo), el Pajchus (arrugado), el Chushu (menudo), el Ghapia (suave), el Murucho (duro) y otros. Los botánicos aseguran que allí donde se dan más especies se debe buscar el origen de esta gramínea.


Temáticas:
Soberanía y seguridad alimentaria,

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