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2004-10-19. Instalan primer Laboratorio de detección de Transgénicos en Nicaragua.

10.19.04 / None

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Con el compromiso común de contribuir a que la sociedad nicaragüense disponga de los instrumentos para monitorear la introducción de alimentos y semillas transgénicas en el país, la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua UNAN-León y el Grupo de Promoción de la Agricultura Ecológica (GPAE) firmaron el recién pasado 26 de agosto un convenio de colaboración para la instalación del primer Laboratorio de detección de Organismos Genéticamente Modificados (OGM), que estará ubicado en la Escuela de Agro ecología de la UNAN-León. Este convenio que tiene una duración de tres años y que ha sido respaldado con recursos de la UNAN León y las agencias de cooperación ICCO de Holanda, Swissaid de Suiza, VeCo de Bélgica y Pan Para el Mundo de Alemania, considera el equipamiento del laboratorio, la capacitación de personal del laboratorio en Estados Unidos y la compra de reactivos sumamente sofisticados. Una vez en funcionamiento, el laboratorio estará al servicio de las asociaciones y organizaciones que están dando seguimiento a los efectos de los productos transgénicos en Nicaragua y de los investigadores y estudiantes universitarios que están comprometidos con el tema. El tema de los transgénicos ha generado mucha polémica en el país y en el mundo entero. En resumen los transgénicos son organismos vivos modificados (semillas, plantas entre otros) por medio de técnicas de ingeniería genética en laboratorio bajo condiciones controladas. Las modificaciones consisten en trasladar características (genes) de un organismo no vegetal (bacteria, virus, mamíferos entre otros) a un organismo vegetal, que crea un nuevo ser vivo que tiene aspecto de planta. Las transnacionales y sectores del gobierno que tienen una visión desarrollista los han presentado como la nueva alternativa para superar la pobreza y el hambre rural y urbana, igual que hicieron hace 40 años cuando “vendieron” las bondades de la revolución verde, que hoy nos toca padecemos por la destrucción y degradación que provocó en nuestros recursos naturales. Por otro lado, lideres campesinos, investigadores y sectores de la sociedad civil cuestionan el hecho de que las semillas transgénicas están asociadas directamente con el interés de las transnacionales para vender sus “combos” que incluyen semillas, plaguicidas y herbicidas y a su intención para adjudicarse los derechos de propiedad de una enorme cantidad de variedades que son vitales para garantizar la alimentación de enormes segmentos de la población. Estos mismos sectores han criticado con mucho ahínco el hecho de que estas semillas han sido liberadas sin los debidos estudios que garanticen que no existirán daños colaterales para los seres humanos y el medio ambiente. Por parte de la Universidad Nacional Autónoma de León, el convenio fue firmado por su Rector Doctor Ernesto Medina, quien estuvo acompañado por las principales autoridades de la Vice-Rectoría de Investigación y Postgrado y la Carrera de Agroecologia. Por el Grupo de Promoción de la Agricultura Ecológica, el convenio fue firmado por Roberto Stuart Almendárez, Coordinador de SIMAS, ONG que ocupa la Coordinación del GPAE para el período 2004-2005, quien estuvo acompañado por representantes de las organizaciones que forman parte de la “Alianza por una Nicaragua libre de transgénicos”, organizaciones miembros del GPAE, representantes de las Agencias de Cooperación acreditada en Nicaragua y los medios de comunicación local que cubrieron el evento. Para las organizaciones miembros de la “Alianza por una Nicaragua libre de Transgénicos”, este convenio es “Un paso importantísimo para dotar a la sociedad de instrumentos que le permitan ejercer un control social sobre este tema que es fundamental para el desarrollo y la economía del país, una herramienta para democratizar los resultados de investigaciones que hasta hoy han sido patrimonio de pequeños grupos de científicos y empresarios” acotó Denis Meléndez de CISAS. Para las autoridades universitarias, este convenio con el GPAE es una posibilidad de estimular un debate de altura alrededor del uso de la ciencia y las nuevas tecnologías en función del desarrollo del país y la disminución de la pobreza. Tal y como expresó el Rector Ernesto Medina “la pobreza profundiza la desinformación y el desconocimiento. La ciencia bien orientada puede jugar un papel vital tanto para disminuir la pobreza como para reducir los niveles de desinformación en la sociedad”.


Temáticas:
Conservación de los recursos naturales,

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