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Campanada de alerta por la protección del mundo subterráneo

01.25.21 / Roberto Vallecillo - SIMAS

Foto de Roberto Vallecillo Sevilla

Como se estima que cada año se pierden alrededor de 24 mil millones de toneladas de suelo fértil en todo el mundo, un equipo internacional de investigadores alerta sobre la necesidad de incorporar en las estrategias y políticas internacionales de conservación la biodiversidad del suelo. Una cuarta parte de todas las especies conocidas viven en el suelo y la vida en la superficie terrestre depende completamente de esta biodiversidad. Sin embargo, hasta ahora, las estrategias globales han prestado muy poca atención a los organismos del suelo.

 

Huevo y tierra
Micro vivero orgánico. Foto: Roberto Vallecillo Sevilla.

 

En la revista Science, un equipo internacional de investigadores liderado por el Centro Alemán para la Investigación Integrativa de la Biodiversidad, la Universidad Martin Luther Halle-Wittenberg, la Universidad de Leipzig y la Universidad Estatal de Colorado y en el que participan investigadores de la Universidad de Vigo, la de Alicante y la Pablo de Olavide, da un campanazo para que los suelos tengan una mayor relevancia en las estrategias internacionales para la conservación de la biodiversidad.

Carlos Guerra, investigador de la Universidad de Leipzig, que ha liderado este trabajo, comparte que cuatro de cada cinco animales que hay en la tierra pertenecen a este grupo. Los suelos son el hábitat más diverso de la Tierra y un gramo de suelo incluye millones de células y miles de especies de microorganismos. “La razón por la que casi nadie los conoce es que viven bajo tierra, permaneciendo invisibles para la mayoría de nosotros”, añade.

Aparato A
Aparato "A". Foto: Manuel Fandiño.

Organismos vitales

Al consumir material animal y vegetal, tanto vivo como muerto, lo transforman en nutrientes. Estos nutrientes son fundamentales para las plantas de las que nos alimentamos. Además, los suelos son el reservorio de carbono más importante del planeta, después de los océanos, y, por tanto, esenciales para mitigar el cambio climático global.

Los autores creen que la biodiversidad del suelo tiene que ser protegida e incluida en las estrategias de conservación de la biodiversidad: "Si no protegemos los suelos para las generaciones futuras. Tampoco se puede garantizar que se pueda preservar la biodiversidad global ni mantener la producción de alimentos", apuntan en el estudio. El llamamiento se dirige a los 196 estados que están negociando una nueva estrategia para la protección de la biodiversidad en el marco del Convenio sobre Diversidad Biológica de las Naciones Unidas.

Lombrihumus
Lombrihumus. Foto: Roberto Vallecillo Sevilla.

Suelos degradan a gran velocidad

Grandes extensiones sometidas a la agricultura intensiva reciben dosis excesivas de fertilizantes y pesticidas, son compactados, se sellan cubriéndolos obras de infraestructura o son expuestos a los fenómenos erosivos causados por el viento y el agua. Además, el calentamiento global los está sometiendo a una degradación adicional. Se estima que cada año se pierden alrededor de 24 mil millones de toneladas de suelo fértil en todo el mundo. Este hecho pone en peligro la provisión de los servicios ecosistémicos que proporcionan los suelos, como la regulación del clima, aporte de agua limpia o la protección frente a las plagas y enfermedades.

Relleno de bolsas para vivero
Tierra para viveros. Foto: Roberto Vallecillo Sevilla.


Según los autores del artículo, la biodiversidad del suelo y los servicios ecosistémicos que proporcionan reciben muy poca atención en el debate político. “Los organismos del suelo podrían no ser los más hermosos de la tierra, sin embargo, la biodiversidad del suelo proporciona la fertilidad del suelo, regula el clima, descompone los desechos que producimos y regula la producción de alimentos. Sin ellos no existiría la vida en la tierra como la conocemos”, añade Manuel Delgado-Baquerizo, de la Pablo de Olavide, coautor del artículo.

Los autores concluyen que “el monitoreo y la conservación de la biodiversidad del suelo es la mejor estrategia para poder alcanzar los objetivos de sostenibilidad incluidos en la agenda 2030 y dirigidos a áreas tan relevantes como el clima, protección de los alimentos y la biodiversidad". Dicho monitoreo es particularmente relevante en las zonas áridas y semiáridas de nuestro planeta, que cubren más del 40% de la superficie del mismo “pero cuya biodiversidad edáfica apenas se ha estudiado”, asegura Fernando T. Maestre, investigador de la Universidad de Alicante y coautor del artículo.

Fuente: Agencia SINC

Arando surcos
Arando surcos. Foto: Roberto Vallecillo Sevilla.

 


Temáticas:
Desarrollo humano con equidad,
Conservación de los recursos naturales,
Soberanía y seguridad alimentaria,
Desarrollo de servicios de información,

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