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Sueños tejidos

05.04.06 / None

Foto Yvonne Maltry

Yvonne Maltry*.- El siguiente artículo presenta la experiencia del grupo de mujeres “El Colectivo de Tejedoras Entre Hilos Molino Norte”, mostrando las estrategias que han implementado en la producción y comercialización de productos tejidos, sus logros y retos para alcanzar el éxito comercial. Son las ocho en la mañana y todavía hace frío en la finca tal, ubicada a 5 Kms. de Matagalpa. Cinco mujeres ya están tejiendo, cortando y cosiendo con hilos de colores “alegres”. Quieren terminar un pedido de 180 bolsos de una organización nicaragüense que los regalará en un evento de capacitación. “Somos mujeres, con hijas e hijos y una familia que mantener; campesinas que hemos aprendido a tejer y crear. Queremos crecer como grupo, poder ser autónomas económicamente, generar ingresos para el bienestar nuestro y de nuestras familias, demostrando que podemos construir realidades diferentes. Crecer como mujeres”, dice Daisy Montenegro, una de las tejedoras del Colectivo de Mujeres Tejedoras Entre hilos Molino Norte”. Cómo nacieron La iniciativa nació en el año 2002 cuando el Colectivo de Mujeres en Matagalpa invitó a cuatro mujeres campesinas, Nerys López, Vilma Flores, Eulogia López y Daysi Montenegro, para conocer un proyecto en la comunidad El Chile, que ya tenía experiencia en elaborar tejidos de forma artesanal. “A nosotras nos encantó lo que hicieron, así es como decidimos formar nuestro grupo e iniciar nuestro propio proyecto. El Colectivo de Mujeres nos entregó los materiales, los equipos para tejer y un espacio para realizar el trabajo. Durante seis meses las mujeres del Chile nos enseñaron cómo tejer y coser. Cuando comenzamos no teníamos experiencia ni calidad. Ahora ya tenemos un nivel de trabajo más bonito”. Desde hace un año, las mujeres tienen que pagar todos los materiales, ir a comprarlos en Masaya, hacer los cálculos de costos, definir precios, elegir la gama de productos y buscar lugares donde puedan vender sus artesanías. Cuentan con clientes fijos en España e Italia, venden a tiendas de artesanía en el norte del país y ahora también tienen compradores en Managua. Además muchas personas de manera individual o en grupos les visitan para ver cómo elaboran sus productos y comprarlos. Al mes venden un promedio de 12 mil córdobas. Los productos que hacen son bolsos de diferentes formas y tamaños, lapiceros, monederos, porta cámaras y mochilas. “Son productos lindos, por eso vendemos mucho, usamos colores espléndidos y los hacemos con mucho cariño ”, dice Daisy. Logrando el sueño de su vida Antes de empezar a tejer, Daisy trabajó toda su vida en el campo. Su trabajo era temporal e inestable en el corte de café, recibía un salario pequeño y tenía que trabajar muy duro. “Ahora tengo un sueldo y puedo pagar la educación de mis 3 hijos que ya están en la Secundaria, puedo comprar el arroz y los frijoles. La calidad de mi vida mejoró mucho en el sentido que he logrado el sueño de mi vida, ya voy tener mi propia casa. Con mucho esfuerzo he podido comprar los materiales aunque sean pocos pero ya tengo el comienzo”, nos cuenta Daisy, que siempre se levanta temprano en la mañana, y a pesar de no estar ganando el montón de plata se siente digna y feliz. Somos dueñas de un negocio, es por eso que tenemos los nombres en las cuentas. No es fácil trabajar así como grupo, somos cinco personas diferentes así que pensamos diferentes, pero tratamos de tomar las decisiones de forma conjunta y así nos sentimos bien. Lo importante de este proyecto es que es propio y no tenemos patrón que nos este vigilando. ” El éxito de su proyecto Daisy coincide con muchos análisis respecto a proyectos jefeados por mujeres, ya que debido al rol social impuesto, hay un sentido de responsabilidad más fuerte para administrar bien los recursos. El acompañamiento y apoyo del Colectivo de Mujeres de Matagalpa en asesoría técnica y capacitación les ayudó mucho. En los últimos años las mujeres aprendieron a administrar un pequeño negocio, llevando organizadas las cuentas, calculando la inversión, costos y ganancias de sus productos, haciendo estadísticas de ventas y capacitándose para atender mejor a su clientela. Ellas buscan el contacto directo con la clientela para mejorar la calidad y sacar nuevos productos. En sus viajes a comprar hilo en Masaya, también visitan el mercado de artesanía para conocer otros productos similares y hacer mejoras a los suyos. Entre hilos, hilamos sueños Todas estas actividades les permitieron construir una pequeña empresa que hoy en día es un proyecto sostenible y con oportunidades de crecer. “Mi sueño es que el proyecto sea más grande, que en los años siguientes otros pueden aprender de eso que sé y vendamos más“, dice Daisy. “Ustedes nos pueden apoyar promocionando y comprando nuestros productos a precio justo, tomando en cuenta que es artesanal y único”, finaliza. A continuación destacamos las más sobresalientes de esta experiencia: a)- Tienen un buen nivel de organización. A pesar de ser un grupo pequeño ellas tienen bien claro y definido lo que quieren hacer y las metas que quieren alcanzar. b)- Su producto es de muy buena calidad y tiene su propia marca. Su producto responde a las necesidades del mercado y de su población meta. Todo este tiempo ellas se han enfocado en elaborar un producto de calidad, con diseños y colores atractivo. c) Conocen el valor de su producto. Las mujeres están consciente que su producto es de calidad y es único; son productos apreciados porque son elaborados con sus manos y eso agrega valor al producto y justifica su precio y esto ellas lo aprovechan para hacer de su negocio rentable. d) Saben quienes son sus clientes y saben como llegar a ellos. Las tejedoras mantienen una comunicación constante con sus clientes. Ellas participan en ferias, ofrecen sus productos en puntos de ventas diferentes: han establecido contacto con compradores nacionales e internacionales. Que aspectos pudiesen mejorar: 1)- Su estrategia de comunicación para ampliar su mercado, es decir, realizar actividades de propaganda y comunicarse con más frecuencia con sus clientes 2)- Mantener un stock estable de todos los productos durante todo el año Si desea conocer más sobre el Colectivo de Tejedoras Entre Hilos Molino Norte,pueden visitarlas en Finca Maria Cavalleri localizada a 5 km de Matagalpa, carretera a Jinotega, Comunidad de Molino Norte o bien escribir al correo electrónico: fmc@cmm.matagalpaorg.net _______________________ *Asesora de SIMAS


Temáticas:
Desarrollo de empresas rurales,

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