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A mayor kilometraje de los alimentos más calientan al globo terráqueo

08.28.17 / Roberto Vallecillo - SIMAS

Roberto Vallecillo

Se ha preguntado ¿Desde dónde vienen los productos agroindustrializados que ofrecen los supermercado y otras tiendas de abarrotes? A menudo pasamos por alto la procedencia de los alimentos. ¿Cómo se produce la comida? ¿Qué tipos de pesticidas o herbicidas están siendo usados en los productos? ¿Qué implicaciones ambientales tiene producir ciertas productos para la salud y el lugar donde vivimos?

Los contenidos de estas preguntas están implicitas en uno de los cinco enfoques, que ha visualizado el SIMAS, sobre soluciones tácticas para enfrentar la crisis climática, saber sobre la seguridad alimentaria y nutricional y sobre el beneficio de las prácticas agroecológicas desde la promotoría, las escuelas agroecológicas y las alianzas. Están: 1. La nutrición del suelo. 2. Promover el cultivo agrocológico. 3. Producción local 4. Tierra para campesinas y campesinos. 5. Rechazar falsas propuestas de desarrollo.

Entre más viaja, menos fresca y más calienta

Esta vez se trata de reflexionar sobre la producción local como una posición para reducir el calentamiento global, que apuesta a reducir el kilometraje que recorren los alimentos, promover y reorientar la producción y el consumos de productos frescos y saludables a nivel local. Alejándose de la comida procesada. Lograrlo es la lucha más dura. Los gobiernos están muy implicados en expandir el comercio internacional de alimentos y bebidas. La lógica corporativa es transportar alimentos por todo el mundo: ida y regreso.  Estos sistemas agroindustriales globalizado están orientados a producir materia prima agrícola de exportación y la venta de alimentos procesados congelado.

Los kilómetros que haya viajado la comida consumen energía, contribuyen a la mala calidad del aire y por supuesto, al cambio climático. Cada cliente tiene derecho a saber de dónde viene su comida y que ha pasado con ella. Esto es mucho más sencillo cuando se compra directamente a una productora o productor. Se gana en salud y se está ayudando a enfriar el planeta. Además, no sólo se reducen la basura de los empaques sino que también se reduce el consumo de combustibles fósiles.

Los mercaditos campesinos en Nicaragua se remontan a mediados de los años 90, gracias a organizaciones de la Sociedad Civil apoyadas por la cooperación internacional que buscaban promover y organizar espacios a grupos de familias agricultoras y beneficiarias de proyectos, que tuvieran la oportunidad de comercializar los excedentes de producción con mayor justicia.

Son más constantes y generan un acercamiento entre familias productoras y consumidores. Han sido organizados por ONG ́s, pero poco a poco, en dos o tres años pasan a manos de ellas. Este proceso ha asegurado ser estable y son referentes los de Ocotal, Somoto, Estelí, Condega, El Rama, Diriamba y Siuna. Estos espacios no son permanentes pero estables y consistentes, se asemejan a las ferias pero tienen un costo menor y una mayor presencia.

Venta de comida
Feria campesina en San Ramón, Matagalpa. Foto de Roberto Vallecillo S.

Alimento más fresco
La mayor parte de la comida en el mercado local viene directamente de una o un agricultor específico y fue recogida en esa misma semana. La comida que se compra en otros lugares para ofrecer productos en épocas que no son de flota, ha recorrido un camino largo para llegar a la cocina de la casa  y viajado quien sabe cuánto tiempo. Ese producto se hace viejo mientras viaja.

Menos empaques
Entre 5 y 13 millones de toneladas de basura plástica terminan en el océano cada año y se espera que el número aumente diez veces en los próximos 10 años. El plástico es un problema global y puede ser fácilmente combatido eligiendo envolturas reutilizables antes que plástico desechable. Cuando se compra en un mercado local, la mayoría de los artículos vendrán sin envoltorios o con empaque más limitado. En mejor llevar sus propias bolsas reutilizables y rechazar el plástico de un solo uso.

Aporte a la economía del lugar
Cuando se compra en los mercados campesinos y locales el dinero se mantiene dando vueltas ahí. Se crean más puestos de trabajo, la comunidad prospera, y la gente está más conectada que nunca a su propia comunidad. Ese dinero ayuda a las empresas locales y no tanto a los grandes que ya tienen más que suficiente.

Relaciones más humanas
Cuando se va a un mercado local (ferias y tiendas campesinos, puestos de ventas, distribución por encargos...) es más probable que las relaciones sean mucho más agradable y seguro de que se vuelve con alguna anécdota nueva por contar. Así ir de compras es una actividad muy divertida, sobre todo si hay niñas y niños de por medio. La compra directa a una productora o productor es más barato que comprar los productos en un supermercado convencional . En las tiendas de comestibles convencionales, a veces se dice que el producto es "orgánico" y "local", pero cuando se revisa la etiqueta averiguará que "local" pueden ser de 100 a 200 kilómetros o viene desde Asia o de lugares distantes en el mismo continente y "fresco" es una mezcla de químicos para que se conserve durante el transporte. Esto implica un sobre costo y ¿quién cree que lo paga?

grupo musical campesino
Feria Campesina en San Ramón, Matagalpa. Foto: Roberto Vallecillo S.

 


Temáticas:
Desarrollo humano con equidad,
Soberanía y seguridad alimentaria,
Desarrollo de empresas rurales,

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