Menu

Noticias

La clase media emigra al campo

03.30.06 / None

Orlando Núñez Soto* Uno de los hallazgos más curiosos que resultó del estudio sobre los Pequeños y Medianos Productores Agropecuarios y Forestales, elaborado por el CIPRES con base en el último Censo Agropecuario (III CENAGRO), es la existencia de 25,000 pequeños productores cuyo ingreso principal proviene de actividades no agropecuarias, en su mayor parte de la ciudad. También hay medianos y grandes productores provenientes de la ciudad, pero son bastante menos que los pequeños productores. No todos los pequeños productores son campesinos Aunque todos los campesinos son pequeños productores agropecuarios, no todos los pequeños productores son campesinos. Por campesino se entiende un productor agropecuario, cuyo principal ingreso o capacidad económica proviene de la fuerza de trabajo de la familia. Es un productor limitado a producir la tierra o la parcela con el único recurso que tiene, la fuerza de trabajo de los miembros de la familia; es pues una unidad económica familiar agropecuaria. Siendo así, la escala de producción de la parcela apenas genera recursos para que los miembros de la familia sobrevivan. El campesino es un productor que produce directamente bienes de consumo, como el maíz, el frijol o la leche, aunque también suele producir bienes comerciales, tanto para el mercado local como para el mercado externo, entre ellos el café o el ajonjolí. En las condiciones de la economía nicaragüense, el campesino trabaja y vive en condiciones muy precarias: trabaja en las peores tierras del país (áridas, fangosas, empinadas), con poco acceso a la infraestructura económica o social. Sin embargo, hoy por hoy, no solamente es el sector más numeroso del campo, sino que el sector que más riqueza produce, en términos de alimentos, empleo y divisas. Es decir, expresa la paradoja principal del sistema en que vive; siendo el más pobre, es a la vez el que más riqueza produce. Resulta, entonces que cuando estábamos caracterizando a los pequeños productores, nos encontramos con pequeñas explotaciones que por la escala económica pertenecían a sistemas productivos pequeños, sin embargo, algunos de ellos cursaban un nivel de educación bastante alto: médicos, abogados, ingenieros, funcionarios, consultores, entre otros. Salta a la vista que los campesinos en Nicaragua no tienen ese nivel académico. Por lo que indagamos un poco más en su verdadera caracterización, encontrándonos que viven en la ciudad, se dedican a otras actividades, pero mantienen una pequeña parcela o finca. A falta de otro nombre lo llamamos "productor conexo". En otros países, como Inglaterra, lo llaman "gentleman farmer". La verdad es que no siempre vive en la ciudad, pudiendo ser también un comerciante o una dueña de pulpería que viven en el campo. Se trata pues de un productor conectado con otras actividades. La clase media emigra hacia el campo De los 227,000 productores registrados por el Censo Agropecuario, existen 171,000 pequeños productores, de los cuales 25,000 aparecen como productores conexos, siendo el resto catalogados principalmente como campesinos. Nosotros pensamos que si el censo hubiera previsto esta realidad, el número de productores conexos habría resultado fácilmente duplicado, tomando en cuenta por ejemplo la cantidad de familias campesinas que reciben ingresos provenientes de remesas familiares, sin las cuales no resistirían como lo están haciendo ahora. Empíricamente sabemos que existe mucha gente de clase media que se ha comprado un patio, una pequeña parcela, una finquita, etc., fuera de la ciudad donde vive, motivada por razones ecológicas, económicas o de esparcimiento: añoranza del origen, hastío de la polución urbana, aseguramiento alternativo para la vejez, convicción del potencial agropecuario para fines de ingreso o negocio, simpatía por la naturaleza, incursionamiento en nuevas actividades como el turismo rural, otros. Estos pequeños productores o mejor dicho estos pequeños productores conexos, no son campesinos, no son pobres, no dependen de las condiciones económicas o ambientales para mantener su pequeña explotación agropecuaria, incluso invierten más de lo que la finquita les produce. Su número no es despreciable y su importancia va más allá de la cantidad, sino que manifiesta un potencial tecnológico y un atractivo efecto multiplicador en cuanto a la cultura tecnológica que puede irradiar a su alrededor, semilla mejorada, varios tipos de riego, manejo forestal, diversificación, altos rendimientos, procesamiento, contactos comerciales internacionales, cultura asociativa, liderazgo. No exageraríamos al decir que este significativo segmento podría ser una buena punta de lanza para valorizar el potencial agropecuario nicaragüense. ---------------------------- *- Director Ejecutivo del CIPRES. (direccion@cipres.org.ni) Más información, http://www.cipres.org.ni/


Temáticas:
Soberanía y seguridad alimentaria,

Tambien puede interesarle

Foro Nacional: Transgénicos un riesgo para la agricultura en Nicaragua


02.19.18 / LEER MÁS >>

Tipos de vulnerabilidad en dependencia del lugar donde viva


02.19.18 / LEER MÁS >>

¿Tiene antojos de saborear una deliciosa sopa de queso?


02.14.18 / LEER MÁS >>