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Urge aprobar la Ley de Soberanía y Seguridad Alimentaria Nutricional

02.17.06 / None

Con el propósito de dar a conocer los indicadores de Seguridad Alimentaria de instar a las autoridades nacionales a aprobar de manera urgente la ley de Seguridad Alimentaria y Nutricional, el Grupo de Interes de Soberania y Seguridad Alimentaria y Nutricional (GISSAN), El posicionamiento de Durante la Cumbre Mundial de la Alimentación, Roma 1996, Nicaragua, se comprometió para el año 2015 haber disminuido el hambre a la mitad. Al llegar al 2006, Nicaragua se encuentra fuertemente afectada por la pobreza, el hambre y la desnutrición, a pesar de esfuerzos realizados (muchos veces aislados) por algunas instituciones del Gobierno, Agencias de Cooperación, ONGs y Sociedad Civil. El impacto para resolver el problema se ve disminuido por la falta de ejecución de la Política de Seguridad Alimentaria Nutricional y su Plan de Acción. El MAGFOR está desarrollando el SISSAN que es una herramienta de información orientadora de los esfuerzos y de focalización de acciones interventoras en beneficio de la reducción del hambre y la desnutrición. Instituciones como el MAGFOR, MINSA, MIFIC, MECD, BCN, INEC, MIFAMILIA han avanzado en trabajar coordinadamente para elaborar una canasta alimentaria nicaragüense utilizando las normas establecidas por el INCAP. Pero, lamentablemente aún no vemos una estrategia para resolver la situación de las y los nicaragüenses que padecen hambre en la actualidad. El año 2005 fue bien marcado por la vulnerabilidad alimentaria que sufren las y los nicaragüenses ante la dificultad que tienen para el aprovisionamiento de los alimentos nutritivos y suficientes, como efecto de los bajos salarios o nulos ingresos en el caso de familias desempleadas. En otro sentido, los desastres naturales han puesto a prueba la capacidad de dar respuesta de forma efectiva y suficiente a familias damnificadas como el caso del Río Coco. La apertura comercial (desde los años 90) supone traer inversión para generar empleo, todavía no logra los efectos esperados, ha sido difícil la reducción del desempleo; la mayor parte de la inversión está en actividades de servicios que demandan empleos temporales de baja remuneración y no en actividades de producción de bienes duraderos que generen empleos permanentes, mejor remunerados y que contribuyan al mayor valor agregado a la economía. El desempleo abierto muestra tendencias crecientes al pasar de 10.5% en 2001 a 15% en el 2004 y fue la misma tónica en el año 2005. A la vez, esta apertura ha provocado mayor dependencia alimentaria al tener que importar cerca del 40% de algunos alimentos básicos que se consumen. Ejemplos de esta dependencia son: el caso del arroz que supera el 35%, la leche 23%, es decir, que por cada 100 libras de arroz se requiere importar 35. Es importante resaltar que en ambos casos Nicaragua cuenta con una capacidad instalada para lograr la suficiencia y para poder exportar; el problema es la falta de políticas que incentiven el desarrollo del mercado interno y la reactivación de toda la infraestructura productiva de alimentos. Las remesas familiares tienen una tendencia creciente de participación en la economía, representando un poco mas del 27 por ciento, contrario al 17 por ciento que es el peso de la inversión privada. Además, hay muchas remesas que no pasan canales formales, lo que podría aumentar substancialmente su peso. Las remesas están indicando también otra forma de dependencia económica. El córdoba ha perdido cerca del 25% de su poder adquisitivo en los últimos cinco años. El salario promedio real solamente cubre menos del 70% de la canasta básica. El salario mínimo apenas alcanza para el 20% de la canasta básica. Esto indica que los recursos que consiguen las familias las están destinando a alimentos, sacrificando otros bienes y servicios como salud, educación, vestuario y materiales de uso del hogar. El hambre y la desnutrición siguen creciendo. La encuesta a escolares realizada por el MINSA en 2004 muestra que la desnutrición crónica ha alcanzado el 27.2% de las y los niña/os y adolescentes. La desnutrición infantil es uno de los problemas más críticos de salud pública y las instituciones encargadas deberían darle prioridad desde su prevención y no sólo hasta que llega a un nivel crónico, tal como se ha venido tratando. La reducción de personas con hambre es un tema pendiente y recurrente, la norma de consumo per cápita de kilocalorías es de 2,157. La encuesta realizada por el MAGFOR (2004) indica que el consumo promedio per cápita nacional es de 2,072 kcal. Por zona es la siguiente: en la ciudad es de 1,957 y en el campo de 1,857 kcal. Estos datos indican déficit y no avance para el cumplimiento, debido a que la brecha ha aumentado a 200 y 300 kcal. per cápita en la ciudad y el campo respectivamente. El Grupo de Interés por la Soberanía y la Seguridad Alimentaria Nutricional - GISSAN, insiste que el hambre es un fenómeno estructural observado en variables como: la distribución desigual del ingreso, deficiencias en la estructura comercial vinculada al comercio internacional, donde existe dumping solapado porque se compite con bienes agrícolas subsidiados que entran a precios más bajos que los producidos a lo interno porque estos son producidos a costos irreales por el apoyo a través de subsidios. Para el año 2006, la incertidumbre aumenta al entrar a un proceso electoral, iniciado a finales del 2005 con las elecciones de las autoridades de la Costa Caribe, y la entrada en vigencia del CAFTA. Pero, es una oportunidad a la vez para que los candidatos a la presidencia tomen el tema de la Soberanía Alimentaria Nutricional como algo crucial en sus programas de gobierno y una estrategia a plantear dentro de los lineamientos para el desarrollo. Por todo lo anterior, las mujeres y hombres integrada/os en el Grupo de Interés por la Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional - GISSAN, integrado por organizaciones civiles nacionales e internacionales, instamos a los medios de comunicación para que en su función de comunicar y concienciar, pongan como punto de agenda permanente la visibilización del hambre y la desnutrición. También para que en la nueva modalidad de ayuda al desarrollo de las Agencias de Cooperación basada en el enfoque sectorial se tenga presente la reducción del hambre y la desnutrición. Proponemos: La aprobación urgente de la Ley de Soberanía y Seguridad Alimentaria Nutricional, engavetada por cinco años en la Asamblea Nacional. Retomar las Políticas de la SAN ya definidas y con la Ley SSAN implementarlas Reactivar la Comisión Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional- CONASAN, fortalecida como una Secretaria de la Presidencia de la República y por lo tanto, darle mayor respaldo al Comité Técnico de Seguridad Alimentaria y Nutricional - COTESAN . Como GISSAN, continuaremos proponiendo indicadores complementarios a los del gobierno para mantener una alerta permanente y efectiva desde las organizaciones de la Sociedad Civil.


Temáticas:
Desarrollo humano con equidad,

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