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Agrotóxicos: El drama y la lucha de los cañeros en Nicaragua

02.09.06 / None

Foto © UITA

Por Giorgio Trucchi * UITA. El drama y la lucha de los cañeros. Testimonios de ex trabajadores y viudas. La muerte se ha vuelto algo normal y nos estamos acostumbrando a despertar y esperar la noticia de un nuevo fallecido. Se mueren muchachos de 18 y 20 años y hasta niños de 10 años. La “chatarra humana de Occidente” El tiempo, como concepción y ritmo de vida, tiene una forma muy particular en Nicaragua. Es frecuente oir hablar de la “hora nica” que institucionaliza todo atraso. Llego a Chichigalpa, en el Occidente del país, para reunirme con los ex trabajadores de la caña de azúcar que estánsufriendo los efectos de los agrotóxicos utilizadospor toneladas en los cañaverales de la zona. En losúltimos cinco años se han contabilizado 1383 muertospor Insuficiencia Renal Crónica (IRC) y son mileslos ex trabajadores que están graves y desempleados. Nadie les ofrece trabajo y tienen que arreglárselapara poder sobrevivir. Al llegar, me encuentro con un grupo importante, impaciente, con ganas de hablar, estrechar manos, mirar fijo a los ojos, dar palmaditas en los hombros. Tienen ya media hora de estar esperándome, a pesar de haber llegado puntual me doy cuenta que esta vez la “hora nica” falló, porque el deseo y la urgente necesidad de hablar, contar sus dolorosas historias y hacerme partícipe de su lucha, cuenta más que los rituales y la idiosincrasia de un pueblo. Más tarde, Pedro Rivas Varela, uno de los afectados, me dirá “para nosotros es importante que el mundo sepa y conozca lo que está pasando en este lugar, y necesitamos que internacionalmente se respalde nuestra lucha". Chichigalpa es un pueblo chiquito, pero bien conocido en toda Nicaragua porque su nombre está vinculado a la producción de azúcar y ron. Aquí, en 1898, el empresario Alfredo Francisco Pellas fundó el Ingenio San Antonio, uno de lo más grande ingenios azucareros de Centroamérica y las empresas Nicaragua Sugar State y Compañía Licorera de Nicaragua S.A., dando origen a la tradición de una de las familias más poderosas de la región. Decenas de miles de trabajadores han dado los mejores años de sus vidas “matándose” en los inmensos cañaverales que forman el Ingenio San Antonio y sus alrededores (aproximadamente 55 mil manzanas), muchos de ellos salieron gravemente afectados de IRC y fueron despedidos, quedando al desamparo, otros murieron sin haber podido conseguir una pensión que, ahora, sus viudas estan reclamando. Nos reunimos en la casa de Carmen Ríos, viuda y Presidenta de la Asociación Nicaragüense de Afectados por IRC “Domingo Téllez”, una de las organizaciones de cañeros que se han formado en estos últimos años. La gente llega, se asoma, mira adentro de la casa y lentamente entra buscando un espacio donde sentarse, lista para hablar, contar su vida. Historias que van más allá del drama, porque también son una expresión de la lucha y la resistencia. Rufino Benito Somarriba tiene 53 años y trabajó en el Ingenio San Antonio desde 1975 hasta 1984. Está sentado frente a mí, casi recostado en su silla, mirándome y hablando en voz baja. “Trabajé como temporal regando herbicida por varios años y nunca me contrataron como permanente. Llevaba la bomba de riego en mi espalda. El veneno se derramaba y me mojaba todo el cuerpo. Trabajaba de 9 de la mañana hasta las 3-4 de la tarde seguido. Me tocaba recorrer grandes distancias en el ingenio, había que cruzar ríos y charcos, yo no sabía que estaban contaminados. Leer articulo completo: http://www.rel-uita.org/ http://www.ecoportal.net/content/view/full/56398


Temáticas:
Soberanía y seguridad alimentaria,

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