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Productores y Consumidores: base para el desarrollo de la agricultura orgánica

11.29.05 / None

Por Harold Calvo Reyes-SIMAS La agricultura orgánica es tan antigua como la misma agricultura, sin embargo, fue hasta 1924 que el alemán Rudolf Stenier, filósofo y educador expresó sus principios y beneficios. Desde entonces, - a pesar de las grandes luchas sociales- la agricultura orgánica ha tenido un gran auge y aceptación como una nueva propuesta de vida en casi todos los países del mundo. Según datos del Movimiento Internacional de Agricultura Orgánica (IFOAM) hay más de 24 millones de hectáreas orgánicas en el mundo, siendo Australia el líder con 10 millones de hectáreas, seguido de Argentina con 3 millones de hectáreas e Italia con un millón de hectáreas sembradas. Nicaragua, según la estrategia nacional para el fomento de la producción orgánica tiene 54,271 hectáreas cultivadas. Pese a que el auge de la agricultura orgánica responde a una necesidad y a una conciencia humana y social para construir una vida más digna, sana, sostenible y equitativa económica, social y ambientalmente, actualmente las grandes sociedades capitalistas y en especial las grandes empresas transnacionales tratan de convertirla -en alianzas con los gobiernos nacionales- en un negocio más; en una mercancía en donde los pequeños productores y productoras son considerados un factor de producción y un objeto de explotación comercial. En Argentina, por ejemplo- a pesar de ocupar el segundo lugar en hectáreas orgánicas a nivel mundial-, su lógica productiva esta enfocada en el monocultivo de exportación; es decir producen para cubrir las necesidades y demandas específicas de consumidores extranjeros (con recurso para tener acceso a una alimentación sana y nutritiva) y no con una lógica social que beneficie a productores y consumidores de ese país. En el mercado local de productos orgánicos en Argentina representa apenas el 1% del comercio total. Y así se pueden citar otros ejemplos como República Dominica que exporta el 100% de su producción de Banano, Nicaragua con el Café y Cacao, entre otros casos. Entonces, la producción de pequeños y medianos productores (café, la soya, cacao, ajonjolí, miel, banano, etc.) se están yendo al mercado exterior privilegiando a los consumidores de altos recursos y dejando de un lado el enfoque social integrador que por muchos años ellos (los productores) han construido. Esto quiere decir que aún falta trabajar el eje integrado de la cadena producción-comercialización-consumo de productos orgánicos a nivel local y nacional de manera tal que sean los productores y los consumidores los primeros beneficiarios y se pueda trabajar en la recuperación de nuestro derecho de Soberanía, Seguridad Alimentaría y Nutricional. Qué se puede hacer para vincular la producción orgánica con los mercados locales? Como podemos hacerlo? y quién lo puede hacer? Son preguntas típicas que a nivel de América Latina nos hemos hecho y que en muchas ocasiones hemos podido responder!. Para darnos algunas pistas citaremos dos ejemplos importante sin profundizar, el de Brasil y el de La Ciudad Habana Cuba. Brasil, Hoy cuenta con más de 12,800 productores y más de 6.587.637 hectáreas cultivadas orgánicamente. Dio su primer paso en 1970, cuando a nivel interno se hizo una serie de denuncias en contra de los efectos negativos de la revolución verde, la crisis ambiental, el éxodo rural y las intoxicaciones de personas con agro tóxicos. En los años 80 inicia la remodelación del país y se sientan las bases para desarrollar la agricultura orgánica y ya en los 90 existían dos movimientos, uno de ellos llamado Mercado de Productos Orgánicos que generó la presencia de agencias certificadoras, canales de comercialización y estadísticas; el otro movimiento tuvo el enfoque de disminuir los efectos colaterales de la agricultura moderna generando mercados dinamizadores del sector, siendo la base para el impulso de la agricultura orgánica. En el Sur de Brasil, instituciones como Centro Ecológico han desarrollo diferentes modelos alternativos de comercialización y han logrado vincular la producción-comercialización con el consumo de productos orgánicos mediante la realización de ferias, mercados institucionales, desarrollo de puntos de ventas, creación de cooperativas de consumidores ventas en tiendas especializadas y supermercado. La Ciudad Habana Cuba, hoy cuenta con una producción urbana superior a las 360,000 toneladas de productos alternativos que garantizan la soberanía y seguridad alimentaría de los suyos. La Ciudad Habana Cuba tiene una población de 2.2 millones de habitantes y una extensión de 721 km. cuadrados de superficie, 324 km. cuadrados agrícola y 397 km. cuadrados no agrícola. Desde 1994 dictó políticas territoriales y urbanas dirigidas a cambiar el status de una ciudad consumidora a una ciudad productora de una parte de los alimentos que demandaba la problación. Para ello organizó el Programa Agropecuario dirigido a poner en producción todos los espacios agrarios disponible. En este esfuerzo se registraron más de 26 mil agro productores, mil quinientos ingenieros y 3 mil técnicos medios. Utilizando tecnologías apropiadas, han logrado incrementar su producción a pesar de las grandes limitaciones políticas y económicas dictadas por Estados Unidos en contra de Cuba. Esta experiencia ha demostrado que con voluntad política hay posibilidad de generar alternativas productivas y de consumo local y nacional. Ambas estrategias, por cierto diferentes tienen puntos comunes: a) Apuntan a crear una sinergia entre la producción, la comercialización y el consumo local y nacional, b) Desarrollar y consolidar los mercados nacionales, c) El productor y el Consumidor son clave para generar procesos de desarrollo endógenos d) La voluntad políticas de los Gobiernos, Agencias de Cooperación y de los representantes de la Sociedad Civil de apoyar /facilitar procesos de desarrollo local de cara a garantizar la Soberanía y Seguridad Alimentaría y Nutricional de sus pobladores, logra el respeto al derecho humano que todo ciudadano merece. En Nicaragua no nos quedamos atrás, existen muchas organizaciones de productores (CAFENICA, Del CAMPO, APRENIC) que están generando procesos de asociatividad para la producción y la comercializacion de los productos orgánicos y agroecológicos; existen instituciones publicas y privadas trabajando por el fomento de la agricultura orgánica y redes nacionales como el Grupo de Promoción de la Agricultura Ecológica (GPAE) conformada por más de 30 organizaciones de la sociedad civil interesadas en promover dentro de sus beneficiarios, prácticas agroecológicas y la facilitación de espacios para la reflexión y debate en el tema. Sin embargo, a nivel del Estado aún quedan muchas cosas por cambiar y hacer. Por ejemplo en el 2003, se aprobó sin tener una política clara de fomento (crédito, asistencia técnica, capacitación) la Norma Técnica Obligatoria Nicaraguense de la Agricultura Ecológica que ha funcionado más para exigir y controlar a los productores que para motivarlos e incitarlo en la producción orgánica. Entoces, es evidente que desde que Rudolf Stenier expresó sus principios y beneficios de la agricultura orgánica en 1924, los avances de la misma en la producción y comercialización de productos orgánicos a nivel mundial es notoria, significativo y esta llamando la atención de los que tienen poder y que trabajan en función del mercado, la explotación y esclavitud humana. En este sentido y en nuestro caso particular, es esencial y fundamental que las organizaciones privadas y públicas que trabajamos en pro del desarrollo rural y de la agricultura sostenible cambiemos nuestro enfoque de trabajo y que reconozcamos que productores y consumidores son la base para generar y desencadenar procesos de desarrollos endógenos a todos los niveles y que reconozcamos que nuestro papel es el de facilitar estos procesos y no querer ser los protagonistas de siempre. Por ejemplo, para el próximo 3 de diciembre 2005, la Asocación de Cooperativas de Pequeños y Medianos Productores de Café de Nicaragua (CAFENICA) y la Asociación de Productores y Comercializadores de Abonos Orgánicos y Bio-plaguicidas con el apoyo logístico del CIPRES, SIMAS y la UNA están convocando a todos los productores orgánicos de Nicaragua a participar en el I Encuentro Nacional de Productores Orgánicos que busca promover y consolidar un movimiento orgánico que artículados con instancias privadas y del estados fomentar la producción orgánica a nivel nacional. !Estas son las iniciativas que tenemos que apoyar!


Temáticas:
Desarrollo de empresas rurales,

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