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Las Empresas y la Agricultura Sostenible

11.17.05 / None

Foto EcoPortal

Por Lilian Joensen* Revista EcoPortal. Al principio, la producción industrial de los alimentos fue vendida como la forma de combatir el hambre y la pobreza. Lo mismo se hizo con los transgénicos. Pero pocas décadas después de comenzada la revolución verde, las consecuencias fueron, no sólo mas pobreza y hambre, pero la deforestación, desertificación, contaminación etc. Ante todo, quiero agradecer esta oportunidad de contar nuestro caso. Esta es una de las pocas oportunidades que hemos tenido, además de nuestra contra-conferencia contra la Mesa Redonda de Soja Sustentable en Brasil, este marzo último. Trataré de explicar aquí, en forma muy corta cómo las transnacionales están cooptando los términos: sustentable y orgánico referidos a la producción en Sudamérica, para emprolijar su imagen pública. Al principio, la producción industrial de los alimentos fue vendida como la forma de combatir el hambre y la pobreza. Lo mismo se hizo con los transgénicos. Pero pocas décadas después de comenzada la revolución verde, las consecuencias fueron, no sólo mas pobreza y hambre, pero la deforestación, desertificación, desempleo, desalojos, contaminación, problemas de salud, junto con la pérdida de soberanía alimentaria y la privatización de las semillas, así como la dependencia de agroquímicos y maquinaria. Las compañías transnacionales detrás del modelo de la revolución verde, en vez de reconocer los daños causados a las sociedades y al medio ambiente y ofrecer reparación, ahora inventan lo que llaman: Responsabilidad Social Empresarial (RSE). La RSE es una técnica de mercado de las compañías para obtener una mejor imagen para vender sus productos. Es un mero instrumento de propaganda de sus productos hacia un público que ha adquirido más conciencia de los temas ecológicos y sociales y se ha vuelto crítico con respecto a los métodos industriales de producción agropecuaria en el tercer mundo. Para mantener la fachada de RSE, las compañías transnacionales apoyan programas de la Sociedad Civil y de los Gobiernos. Apoyan acciones de voluntarismo de sus propios empleados y directivos. Desarrollan programas de mercadeo que involucran causas aparentemente sociales. Para modificar la imagen que el público tiene de las empresas, éstas últimas no llevan a cabo los programas por ellas mismas, pero “colaboran” con las ONG . De acuerdo a la RSE, esta colaboración tiene 3 fases, basado esto en una clase de Administración de la Universidad de San Andrés de la Pcia. de Buenos Aires, Argentina. Durante la fase 1, la empresa hace donaciones a una ONG. Durante la fase 2, la empresa moviliza sus recursos, contribuyendo a que sus clientes hagan donaciones también. Mientras tanto la ONG provee Valor de Marca, por ejemplo permitiendo que la empresa utilice su logo, reconocido fácilmente por el público. De esta forma, la ONGs que han adquirido prestigio público puede legitimar los negocios de la empresa. Los ONG se vuelven instrumentos de mercado de las transnacionales. Finalmente, la fase 3 es cuando las relaciones entre el sector de los negocios y los ONG se tornan profundas e intensas. Esta es la fase denominada “Intregrativa”. Para validad la RSE, “expertos” del mundo industrializado, con fondos de las agencias de desarrollos correspondientes, los bancos y las empresas transnacionales, consultan a “expertos” de las ONG de los países del tercer mundo que mejor se amoldan a los intereses del sistema neoliberal. Se producen reportes que son mejorados continuamente con respecto al idioma para parecer más “progresivos” y democráticos. Las características comunes de estos reportes, están: "que el Mercado Libre llegó para quedarse a que el crecimiento industrial y la demanda de materias primas provistas por el tercer mundo van a aumentar un tanto determinado durante los próximos 15 años hasta el 2020 (por ejemplo). Las cosas andan mal, pero uno no puede combatir al poder económico. La industria se ha portado mal, pero dado que el crecimiento continuará indefectiblemente un tanto por ciento determinado, se consideran y comparan escenarios peores y mejores imaginados. Se recomiendan mesas redondas entre las ONGs, la industria y representantes de las instituciones gubernamentales del sur y del norte. Hablan de la necesidad de la “certificación” de los productos como provenientes de recursos “sustentables y responsables”, así como el manejo y los servicios de los recursos naturales". Todo esto, por supuesto, en el nombre de los pobres y los hambrientos. Y es aquí, donde varias de las ONGs del norte se están equivocando completamente. * Lilian Joensen Grupo de Reflexion Rural. Nota: Ponencia presentada por Lilian Joensen del Grupo de Reflexión Rural del Argentina, que presentó en la Conferencia para un Mundo Sustentable, que tuvo lugar en Londres el15 de julio de 2005. Leer articulo completo: http://www.ecoportal.net/content/view/full/53847


Temáticas:
Desarrollo de empresas rurales,

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